Estrellas bajo sospecha: primero fue Descemer, ahora le toca a Gente de Zona

El equívoco respecto a la comprensión del éxito de las actuales celebridades prospera en Cuba. Algunos medios han decidido cuestionar a los artistas cubanos de mayor proyección internacional, es decir, Descemer Bueno y Gente de Zona, y acusarlos de comercialismo, banalización, y otras descalificaciones más o menos veladas.

A propósito del tremendo éxito en el Festival de Viña del Mar, cuyos grandes vencedores fueron los cubanos Alexander Delgado Randy Malcom , es decir, Gente de Zona, el periódico Granma ha reconocido la popularidad del dúo“gracias al espaldarazo del español Enrique Iglesias”. Luego, se nombran las colaboraciones con Marc Anthony y Jennifer López.

Más adelante en el texto se repite que “Gente de Zona ha logrado, gracias al perfecto engranaje de las transnacionales de la música y a figuras como Enrique Iglesias y Marc Anthony, incorporarse a una plataforma mediática cerrada históricamente para muchos músicos cubanos con una obra con otros atributos y búsquedas sonoras realmente notables”.

El trabajo descalifica al famoso dúo cubano, sin mucha sutileza, porque ellos han optado “por hacer una música festiva, sin complejidades, con la que se identifican no solo una parte importante del público latino, sino también muchos jóvenes cubanos”. Y de inmediato se culpa a los medios por su incapacidad para “ofrecerle al público la posibilidad de elegir entre varias opciones en relación con el universo musical en el sentido más amplio del concepto”. Tal acusación no es justa, y se puede comprobar si se revisa la variedad y calidad de la programación musical radial y televisiva.

Finalmente, se evidencia la subestimación, el criterio discriminador del periodista Michel Hernández cuando se dice que “el dúo, en mi opinión, nunca será un fenómeno que revolucione la música cubana contemporánea como lo hizo en su momento Orishas”. Y quién dijo que Gente de Zona pretende tamaña empresa, además de lo improcedente de la comparación con Orishas.

De modo que primero, se reprocha a Gente de Zona por la simplicidad de su música, en comparación con otros artistas cubanos que merecerían mayor éxito internacional, y luego, se les vuelve a reprochar por no revolucionar la música cubana, como si tales rupturas deberían estar asociadas, inevitablemente, al éxito masivo.

Las acusaciones de comercialismo y banalidad, que Juventud Rebelde esgrimió hace unos días contra Descemer Bueno, y que Granma estipula contra Gente de Zona parten del eterno equívoco de asociar indisolublemente fama y talento, en tanto los comentaristas fabrican una falsa y unívoca correspondencia entre popularidad y artisticidad, calidad musical y renombre. Descemer es famoso, así que se infieren concesiones; Gente de Zona rompe récords en YouTube, qué pena que el éxito los haya seleccionado a ellos y no a otros artistas mejores, que se quedaron olvidados en la Isla.

Otra cosa serían estos artículos si evidenciaran cuestionamientos serios, musicológicos, profundos, al trabajo de Descemer o de Gente de Zona, pero estipular contra ellos el simple argumento de su popularidad mundial remite a la prensa cubana de los años setenta, cuando se suponía, sin demasiados argumentos, que la música realmente buena nunca tenía que mantenerse ajena a los trasiegos del mercado discográfico internacional, y los buenos nunca podían ser demasiado populares.

Mientras la polémica continúa en la prensa cubana, y en las redes sociales, sobre todo en Facebook, por millones se cuentan los fans de Gente de Zona, de esa música festiva y bailable, rumbosa y hasta romántica, que en muchos países se ha convertido en emblema de cubanía.

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